
Dolor abdominal, hinchazón, diarrea o cansancio después de comer determinados alimentos pueden hacer pensar que el gluten es el responsable. Sin embargo, presentar molestias tras consumir trigo u otros cereales no significa necesariamente tener enfermedad celíaca.
Además, aunque coloquialmente se hable de "intolerancia al gluten", este término puede resultar impreciso. La enfermedad celíaca, la sensibilidad al gluten no celíaca y la alergia al trigo son trastornos diferentes que pueden compartir algunos síntomas, pero tienen mecanismos, criterios diagnósticos y abordajes distintos.
"Cuando una persona relaciona sus síntomas con determinados alimentos, no debemos asumir de entrada que el problema es el gluten. La historia clínica y el tipo de síntomas ayudan a orientar qué debemos estudiar y a evitar diagnósticos basados únicamente en la percepción de mejoría al retirar un alimento", explica la Dra. Victoria Andreu, jefa del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitari Sagrat Cor.
La celiaquía va más allá de las molestias digestivas
La enfermedad celíaca es un trastorno sistémico de base inmunológica que aparece en personas genéticamente predispuestas y se desencadena por la ingesta de gluten. Puede producir una lesión en la mucosa del intestino delgado y afectar a la absorción de nutrientes.
Aunque puede provocar diarrea persistente, dolor abdominal o hinchazón, no siempre se presenta de la misma manera. La pérdida de peso no explicada, el cansancio mantenido, la anemia por déficit de hierro sin una causa clara, determinados déficits nutricionales o las aftas bucales recurrentes también pueden formar parte del cuadro.
"Algunas personas presentan pocos síntomas digestivos o incluso ninguno. Por este motivo, la sospecha de celiaquía debe tener en cuenta el conjunto de manifestaciones y los antecedentes del paciente", explica la especialista.
Sensibilidad al gluten o alergia al trigo no son celiaquía
La sensibilidad al gluten no celíaca se caracteriza por la aparición de síntomas relacionados con la ingesta de alimentos que contienen gluten o trigo en personas en las que se ha descartado la enfermedad celíaca y la alergia al trigo.
La alergia al trigo, por su parte, está mediada por mecanismos alérgicos y constituye una entidad diferente que requiere un estudio específico.
"Encontrarse mejor después de retirar el gluten no confirma por sí solo ninguna de estas enfermedades. La mejoría puede tener diferentes explicaciones y es importante estudiar el cuadro antes de establecer restricciones dietéticas mantenidas", señala la Dra. Andreu.
Por qué no conviene retirar el gluten antes de las pruebas
Si existe sospecha de enfermedad celíaca, comenzar una dieta sin gluten antes de completar el estudio puede modificar los resultados y dificultar el diagnóstico.
La evaluación suele comenzar con la historia clínica y análisis de sangre para determinar anticuerpos específicos. En función de los resultados y de las características del paciente, puede ser necesario completar el estudio con otras pruebas, entre ellas una biopsia del intestino delgado.
Por eso, ante síntomas persistentes, anemia sin una causa clara o molestias que aparecen repetidamente tras determinados alimentos, es recomendable consultar antes de hacer cambios importantes en la alimentación.
"Un diagnóstico preciso permite saber si es necesario retirar el gluten de forma estricta o si el origen de los síntomas es otro. Evitar restricciones innecesarias es también parte de un buen abordaje", concluye la jefa del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitari Sagrat Cor.






















